¿Qué tipos de matafuegos existen y para qué sirve cada uno?

5 de marzo de 2026

Cuando alguien compra un matafuego muchas veces lo hace porque se lo pidieron para una habilitación o porque escuchó que “hay que tener uno”.
Pero lo que no siempre se entiende es que
no todos los matafuegos sirven para todos los incendios.


Los incendios se clasifican según el material que se está quemando, y cada tipo de fuego requiere un agente extintor específico para poder apagarse de forma segura.


Por eso existen diferentes clases de fuego, y cada una determina qué tipo de matafuego corresponde utilizar.


Entender estas diferencias es clave para elegir el equipo adecuado en una vivienda, un comercio o una empresa.

Incendios clase A – Materiales sólidos

Los incendios clase A se producen cuando se queman materiales sólidos que generan brasas.


Entre los más comunes encontramos:

  • madera
  • papel
  • cartón
  • telas
  • algunos plásticos


Este es el tipo de incendio más frecuente en lugares como:

  • oficinas
  • comercios
  • depósitos
  • viviendas


Un ejemplo sencillo sería un cortocircuito que prende fuego una caja con papeles en un depósito o en una oficina.
Ese incendio corresponde a
clase A.


Incendios clase B – Líquidos inflamables

Los incendios clase B ocurren cuando se prenden fuego líquidos inflamables o combustibles.


Por ejemplo:

  • nafta o gasoil
  • alcohol
  • solventes
  • pinturas
  • aceites industriales


Son frecuentes en entornos como:

  • talleres mecánicos
  • estaciones de servicio
  • depósitos de productos químicos
  • industrias


Un caso cotidiano sería un recipiente con combustible que se incendia durante un trabajo en un taller.
Ese fuego se clasifica como
clase B.


Incendios clase C – Equipos eléctricos energizados

Los incendios clase C involucran instalaciones o equipos eléctricos que todavía tienen corriente.



Algunos ejemplos son:

  • tableros eléctricos
  • computadoras
  • máquinas industriales
  • instalaciones eléctricas


En estos casos es fundamental utilizar agentes extintores que no conduzcan electricidad, para evitar descargas eléctricas y aumentar la seguridad de quien intenta apagar el fuego.


Un ejemplo típico es el incendio de un tablero eléctrico en un comercio o en un edificio.

Incendios clase K – Aceites y grasas de cocina

Los incendios clase K están asociados a aceites y grasas utilizadas en cocina, especialmente en freidoras industriales.


Son comunes en lugares como:

  • restaurantes
  • cocinas industriales
  • locales gastronómicos
  • hoteles



Cuando una freidora se incendia por sobrecalentamiento del aceite, se trata de un fuego clase K, que requiere agentes extintores diseñados específicamente para este tipo de riesgo.

Incendios clase D – Metales combustibles

Los incendios clase D se producen cuando se queman metales combustibles.


Algunos ejemplos incluyen:

  • magnesio
  • sodio
  • potasio
  • titanio
  • aluminio en polvo


Este tipo de incendio es menos frecuente en comercios tradicionales, pero puede aparecer en:

  • industrias metalúrgicas
  • laboratorios
  • procesos industriales específicos


Estos fuegos requieren extintores especiales diseñados para metales, ya que el agua u otros agentes pueden generar reacciones peligrosas.



En los últimos años, además, surgieron nuevas tecnologías de extinción con agentes encapsuladores que permiten actuar sobre diferentes tipos de incendio, incluso en situaciones complejas como las baterías de ion-litio.
Este tema lo vamos a desarrollar en profundidad en un artículo específico.

El matafuego más utilizado en comercios y empresas

Para la mayoría de los comercios, oficinas y depósitos, el extintor más utilizado es el matafuego de polvo químico seco ABC.


Se utiliza tanto porque puede apagar tres tipos de incendio muy comunes:

  • clase A
  • clase B
  • clase C



Por esa razón es una solución muy versátil para distintos tipos de actividad.


Un error que vemos con frecuencia

En muchos comercios el matafuego se compra solo para cumplir con una inspección.


Se coloca en la pared y con el tiempo se vuelve parte del paisaje.
El problema aparece cuando llega una inspección o una emergencia y se descubre que el equipo:

  • está vencido
  • no tiene presión
  • no corresponde al tipo de riesgo del lugar


Por eso no alcanza con tener un matafuego.
También es importante que sea el adecuado y que tenga el mantenimiento correspondiente

Conclusión

Los matafuegos no son todos iguales.
Cada tipo de incendio requiere un agente extintor diferente para poder controlarlo de forma segura.


Comprender las clases de fuego permite elegir el equipo correcto y mejorar la protección en hogares, comercios y empresas.